octubre 24, 2011

Lo que más cuesta

Me cuesta reponerme de la partida de mi viejito. ¿Se saca algo con hablarlo o escribirlo? La pregunta automática del "¿Cómo estás?" lleva consigo la respuesta del mismo tipo: "Bien", pero la verdad no es tan simple. Hago el intento, pero puta que cuesta.

La noche pasó a ser quién cobra lo que el día, el ajetreo y esas cosas me ayudan a olvidar. Cuesta dormir, cuesta no soñar o sufrir en esa parte del subconciente. Procesos a full. Imagino que enfrentarme a esto es como sellar una herida a fuego de pólvora, pues si evito esta parte del proceso, la herida no cerrará.. en realidad no lo sé, pero de vez en cuando sus cassettes son bálsamo que me hace presenciar escenas en mi cabeza, dónde casi creo compartir la mesa de nuevo con mi papá, algo que siempre fue grandioso... esas sobremesas eternas hablando sobre lo que ahora debe encontrarse experimentando.. la vida, lo que venía después. Y yo que, inconcientemente, siempre pensé que partiría primero y sería justo a él a quien volvería a contarle como sería todo, sin embargo, fue al revés.

Algo tengo claro, debo seguir, no me puedo permitir caer ni demorarme. Seguir por la vida "recogiendo flores entre los espinos", como dice una de sus canciónes, pero insisto, cuesta mucho.

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2018

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