Si tuviera que definir en una palabra lo que he vivido en este verano, sería “intenso”. No es que me haya quedado pegado en el tema, pero realmente he vivido cosas nuevas, buenas, no tan buenas, difíciles, pero sin duda alguna muy intensas. Ya me quedan dos dias solamente acá en el sur (por este viaje al menos) y son muchos sentimientos encontrados. No sé si volveré, no sé si debo, no sé qué va a pasar para que algunas cosas se den de la forma en que quisiera, no sé nada… sólo que quiero hacer las cosas bien y no es por ser soberbio, pero tengo súper claro que nadie me puede decir si voy o no por buen camino, porque es algo que sólo el tiempo lo dirá.
Vuelvo a San Carlos, vuelvo a tratar de poner algunas cosas en orden, a ver a personas que necesito ver, a planear futuro, a casa con mi familia, a pensar largo y tendido en los próximos pasos que debo dar, porque no quiero equivocarme, pues aunque siempre de eso he sacado provecho, me ha traído algunas consecuencias y para que estamos con cosas, tendré 22 años, pero de todas formas no puedo malgastar tiempo en darme gustos. Si no es estudio este año, será trabajo.
Debo decir que siempre que he pasado por este tipo de incertidumbres he volcado todo a quienes tengo siempre; familia, amigos y por supuesto a Dios, que es quien me ha hecho pararme después de los últimos fracasos que he vivido, mostrándome que siempre hay algo bueno en las cosas difíciles que me ha tocado enfrentar. No es que haya pasado por grandes dificultades o quizás por algunas, pero como digo, han sido menos gracias que nunca he estado solo. Lo que sí debo decir, es que también me gustaría algo más de apoyo y fe en mí cuando quiero empezar algo, no sólo cuando fracaso, y no es que me esté “quejando de lleno”, porque al menos de mis viejos siempre he sentido ese apoyo, es sólo que toda esa gente que se da el placer de regañarme cuando me equivoco, resulta ser la gente que nunca ha tenido una palabra de apoyo cuando me propongo hacer algo y hacerlo bien. En fin.
Por ahora quiero estar tranquilo, pensar en frio los que tengo que hacer y complementarlo con lo que quiero hacer, y todo eso hacerlo en conjunto con los planes que tenga Dios para mí, si he de irme lejos, si he de quedarme en San Carlos, si he de estudiar otra vez, si he de trabajar, etc., tantas cosas que pueden pasar y que de verdad estoy dispuesto a hacer, pero por ahora me quedan dos dias más en Villarrica, dias que pretendo aprovechar al máximo, y por supuesto, dejar aunque sea una pequeña huella de mí en estas tierras para ver si en algún momento vuelvo por estos lados y soy bien recibido como he sido estas ya casi tres semanas.