Mucha agua bajo el puente desde mi última entrada. Mucha bajo y también sobre el puente, porque pucha que llueve por estos lados, aunque no sólo acá en el sur es donde hay movimiento, ya que a la distancia mi San Carlos se mantiene absolutamente vigente; mi amiga Cindy me pateó por no conocer aun a su hijo de casi dos meses, los ex "skoria", volvieron a tocar, junta de ex compañeros en mi ausencia, la Cindy volvió a ser mi amiga y finalmente mi amiga Claudia, después de varios años, terminó su relación con el Erik.
Cuando estábamos en cuarto medio, miraba desde lejos una relación que la Claudia llevaba desde hace unos meses con un chico de un curso más abajo al nuestro. Siempre que los veía juntos recordaba cuando yo estaba en primer año, recién llegado al COSACO y veia a los de tercer y cuarto año como adultos, pensando en lo inmaduros que éramos nosotros. La verdad es que estaba muy muy equivocado, pues mientrás más crecemos, parece que más pifias tenemos y no es algo que tenga que ver con los años o con el curso en el que vas, sino con el entorno, la vida que lleves en ese momento, pero la esencia de una persona siempre es la misma, por más cursos, colegios, personas, y lugares que te pasen por el cuerpo.
La Claudia que empezaba esa relación con el chico de la sala de al lado, a mi parecer es la misma buena persona que tengo por amiga hoy en dia, que sufre por perder a una persona a quien ama de verdad. Puede ser que mi amiga haya cometido errores, pero quiso hacer algo para enmendarlos, sabiendo que su intento por mejorar le podia jugar en contra, sin embargo ella buscaba decir la verdad, porque por mucho que duela, siempre libera, sana, da pie para seguir avanzando.