A ratos pienso en cuanto hemos cambiado desde la época del colegio, que pareciera haber terminado hace tan poco. Recuerdo como por ejemplo el Javier me llamó a tierra por algunas cosas que yo hice y que a él no le parecian. Recuerdo al Mario, el que parecia ser el eterno "cabro chico" del grupo; el más energético, el que más webiaba, etc., o como todos pensabamos en el Rodrigo como el niño sano, casi frágil, que alguien en un minuto podía pasar a llevar, recuerdo como todas las tardes me iba con el Seba a fumar a la plaza, escuchábamos Lucybell y pensábamos sólo en carretear. Recuerdo como el Zárate a veces nos miraba casi sorprendido de vernos tan sueltos de cuerpo ante lo que se nos venía más adelante, que es justo lo que estamos viviendo ahora. La Cindy, que todos pensaban que era mi polola o andante o algo, porque nos pasábamos el día juntos, nos escapabamos de las clases del profe Baroni para irnos a la alameda a tirarnos al pasto y pelar a medio colegio, o la Flaka, con quien nos contábamos los problemas que teniamos en esos días y con quien varias veces nos sentimos marginados del curso. Recuerdo de mi mismo también haber crucificado algunos de mis amigos por otras cosas que me parecian no ser lo más justo en ese momento.
Ahora es todo tan distinto. Desde que salimos, las cosas han cambiado constantemente, pero nunca tan drásticamente como ahora, que siento que mi piso está distinto, que las personas con quienes solía estar, ya no están cerca y que hay con quienes nunca en el colegio compartí tanto hasta ahora, lo que me gusta harto. El resto de las cosas cambió heavy!
Mi grupo de fin de semana son, infaltablemente, el Rola y la Flaka, a veces el Mario, pero cada vez menos; a Javier lo veo tan poco y últimamente ni por internet hablamos; el Zárate cada vez que viene sale con nosotros, igual que la Barbarita; la Cindy y la Sandra están embarazadas; el Seba, viene a San Carlos súper poco y cuando viene, es obvio que quiera ver a su polola, ¿no?. Yo, como ya escribí antes por ahi, me había empezado a poner más mañoso, menos tolerante, empezaba a sentirme mayor de lo que en realidad soy, hasta que alguien me lo hizo ver. ¿Será que a veces necesitamos que alguien nos diga las cosas que son obvias para asi ponerles más atención? Si es asi, que por favor alguien nos recuerde que en algún momento las cosas que hoy se ven tan lejanas, nos parecian ser la mejor parte de lo que significa crecer. Es verdad que hemos ganado cosas que antes no teníamos; independencia, responsabilidades, libertad de acción, pero hemos perdido otras igualmente importantes.
Los sentimientos y las personas cambian. Quizás lo que Javier reclamaba ya no le moleste, quizás el Mario ya no es el más prendido en los carretes, quizás el Rodrigo sea quien lleve las riendas de sus actos y quizás los errores que critiqué en mis amigos los esté cometiendo yo... Quizás llegó el momento en que simplemente aceptemos los cambios que vayamos experimentando. Sólo espero que los experimentemos juntos como hasta ahora, aunque nos esté costando cada vez más.