Un par de días sin cámara y me daba cuenta de que realmente me estaba acostumbrando a necesitar recordar las cosas mediante algún otro medio que no era mi memoria. Entonces me pregunto: ¿Dónde quedan los recuerdos de antes, de cuando no estaba ni la cámara ni el computador? Y entendí que esos son los mejores recuerdos, los que se quedan conmigo a pesar de todo, y que ninguna falla material podía borrar, es decir, las cosas significativas que he tenido con mis amigos, las vivencias, los viajes, los buenos momentos en cualquier lugar o simplemente las conversaciones, de las que últimamente me he acordado mucho por distintos motivos que no viene al caso mencionar.
Mientras dos de mis amigos, en este minuto roncan en mi cama, me quedé escribiendo cosas que pueden tal vez no llevar un titulo, pero que si importan como cada una de las veces en que hemos estado juntos.
Ayer llegó el Seba y salimos los cuatro “yuntas” del colegio. Esos que aparecemos en la chapa que nos hicimos en Villarrica. Esta vez el Rola no salió con nosotros, porque fue el primero en volver a clases y está entrando a las 8:10am y obviamente no se iba a quedar con nosotros hasta las seis de la mañana. En fin, hicimos lo de siempre; comprar algunas cervezas, webiar de un lado a otro, nos pararon los pacos, y después de tomarnos los datos, nos mandaron para la casa, donde llegamos a dormir hasta las dos de la tarde.
¿Hoy?, hoy no Salimos, pero nos quedamos conversando en mi casa, tratando de no hacer ruido, lo que a veces parecía muy difícil.
Mañana me voy a Chillán otra vez, porque aunque quiero empezar a prescindir un poco de la cámara, no deja de ser algo útil y tengo que hace valer mi garantía de compra, además tengo que hacer algunas consultas sobre mis deudas con Falabella, que tampoco deja de ser el deber cuarenta y cuatro lucas. Después me iré a ver a alguno que otro amigo y supongo que si no se me hace muy tarde, volveré a San Carlos cerca de las 11:00pm.
Mientras estos dos pergüetanos se acomodan para seguir durmiendo, supongo que yo empezaré a acomodar mis días de regreso a Conce, a volver a estudiar, creo que un poco más de lo que estudié en el primer semestre, que a decir verdad, no fueron más de dos o tres veces y a pesar de eso, me fue relativamente bien, gracias a la excelente profesora que tuve en el colegio, mi amiga, mi guía, mi ejemplo a seguir, lo que no deja de ser, pues si pretendo ser profesor, me encantaría dejar en mis alumnos una huella tan profunda y positiva como la que ella dejó en mí, ella es mi Miss Marianela.
Pero en realidad, debo ordenar muchas cosas, y creo que empezaré por ordenar mi sueño, por lo tanto, me iré a dormir ahora, a las cuatro veinte de la mañana, esperando poder despertar antes del medio día.