
Hace un rato estaba leyendo un artículo en el diario que encontré en el suelo del baño, donde se hablaba de farándula, relaciones personales que terminan siendo públicas y que todo el mundo comenta y opina sobre que debe o no hacer la pareja de la portada, si debe volver o no con la ex, si durarán más de dos semanas, sus problemas de plata, etc. Luego aparece el extenso comentario de “un amigo” de la parejita. No es que me interese mayormente la farándula, simplemente me hace llevar el caso a nuestras vidas, pensar en casos cercanos y lamentablemente siempre los hay. No digo que nunca haya caído en el juego de “pelar” a los que no están, de hecho con mis yuntas de cuando en vez descueramos a más de alguno(a), pero nunca con intención de hacer daño, aunque alguien pudiera decir que el pelambre nunca es bueno, pero nosotros lo hacemos quizás por ganas de reírnos un poco, de tirarlo a la talla, pero queda entre los cuatro o cinco que estemos en ese minuto. También nos pelamos entre nosotros, pero antes o después nos lo decimos en persona, por lo cual no hay mayor trascendencia en lo que se pueda comentar. Cuando el pelambre es en mala onda y entre amigos, la cosa cambia de color y pasa a ser mariconada. Me carga cuando empieza esa cadena de “tal persona dijo esto de ti… que tu dijiste esto de mi… yo dije esto de aquel…”, que es un palabreo típico cuando las cosas no se dicen de frente o no se aclaran cuando corresponde ponerle freno.
Muchas veces hay personas que echan a correr un comentario mal intencionado, una mentira mezclada con verdad para hacerla más difícil de aclarar, con el fin de que llegue a oídos de alguien en especial y eso provoque una cadena de reacciones, y de alguna forma obtener ganancia, sacar provecho de todas esas personas que pecando de inocentes se hicieron parte de un rumor que, pasa a ser casi una verdad al hacer ese recorrido de persona a persona.
Me pasa que cuando me enfrento a este tipo de rumores, creo fácilmente lo que se dice, pues como principio, creo en la buena intención de la gente, pero hay veces en que hay que ver más allá y poner una cuota de duda (el famoso beneficio de la duda que se debe dar a los acusados). Supongo que el que se repita a diario este tipo de cosas y que siempre nos encontremos con este tipo de cosas, nos da un poquito más de experiencia, para ir enfrentándolo de mejor forma cada vez.
Aclaro que a pesar de esto, no estoy decepcionado de la gente, de la vida, del mundo, de nadie… y lo aclaro porque es lo que pudiera entenderse según las últimas entradas de mi blog, ¿ok?... es sólo que debemos ver las dos caras. Si no nos encontráramos de vez en cuando con este tipo de personas, quizás no sabríamos apreciar cuando nos encontramos con alguien que si valga la pena.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario