
Recuerdo hace unas semanas, viendo un programa de televisión, haber visto a una participante decirle a otra que era “una zorrita disfrazada de oveja”, cosa que no me deja de dar vueltas cuando pienso en la gente que conozco y la capacidad de ver más allá de la apariencia. Quizás todos en algún momento queremos mostrar lo mejor de nosotros sin necesidad de ser falsos, pero hay quienes crean personajes de sí mismos, diametralmente opuestos frente a diferentes personas o situaciones. Como dije antes, todos en algún momento actuamos para mostrar lo mejor de nosotros, ¿En qué minuto pasamos a ser “zorros en piel de oveja”?... ¿Es mejor ser “zorro en piel de oveja” o ser “oveja en piel de zorro”?...
Hace algún tiempo, tuve una “amiga”, que cada vez que me visitaba, me contaba la vida entera de otro amigo de ella con el que yo prefería mantener cierta distancia en ese momento. Me contaba cosas súper personales que él le contaba a ella, lo que hacía y dejaba de hacer, con quienes lo hacía, cuando y además agregaba su opinión personal, la que a decir verdad me sonaba bastante forzada para quedar bien conmigo, pues si “tan mala” era la forma de comportase (según ella) del chico este, ¿por qué ella seguía siendo su amiga?... Le pedí que ya no siguiera contándome cosas, porque no necesitaba saberlas y por lo demás, independiente de que no tuviera mayor cercanía con el otro amigo de ella, su actitud de amiga con él dejaba bastante que desear. Con el tiempo, me empezaron a llegar comentarios de que esta niña, supuesta amiga mía, contaba algunas cosas que hablaba conmigo de la misma forma que me contaba a mí lo que pasaba con sus otros amigos, cosa que era de esperar. Yo realmente, no creo que ella haya sido una mala persona, no era una zorrita en piel de oveja, no lo hacía por maldad, pero creo que le gustaba quedar bien con todo el mundo y tal como dice la canción de Los Prisioneros (nunca quedas mal con nadie): “…sólo eres una mierda buena onda”… personas de este tipo, las encontramos en todos lados. Por un lado son personas que la cagan, pero que no lo hacen con maldad, sino con cierto grado de inmadurez, entonces no nos sentimos capaces de hacer crítica de aquello, aunque por otro lado hay daño y ahí si debiéramos ser capaces de aclarar.
Siempre he dicho que cuando siento cierto rechazo hacia alguien, trato de muchas formas de no sentirlo y ganarme a esa persona, aun cuando ni se entere de ese sentimiento que me provoca, pero cuando alguien es “buena onda” conmigo, mientras por detrás habla de mi, cuenta cosas que hago y más encima muchas de ellas son mentira, es motivo para dar un paso al lado y dejar hasta ahí la cercanía sin siquiera perder tiempo y energía en tirarle mala onda de vuelta. Lamentablemente no podemos evitar encontrarnos con personas así, independiente del lugar donde estemos, sólo nos queda abrir más los ojos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario