Un abrazo, un apretón de manos, un beso en la mejilla, un cariño en el pelo, un beso en los labios...
Tantas cosas (no necesariamente en ese orden) pueden hacer que los malos ratos se vayan. Malos ratos que involuntariamente vuelven, recordándonos que no siempre podemos ser tan felices como quisiéramos, enseñándonos también a valorar más esos ratos de paz, donde no importa nada más y te olvidas de aquellas cosas y personas que te hayan descompuesto el dia en algún momento.
No importa el lugar, ni la hora que sea para decir de alguna forma cuanto amas a alguien y cuán feliz te hace... tampoco es necesario esperar hasta última hora, mucho menos esperar hasta el dia siguiente.
Las cosas importantes no pueden esperar, las cosas valiosas no deben dejarse a un lado, el brillo de aquellas cosas no puede verse si lo dejas a la sombra.
1 comentario:
Hola....
Me comentaste hace un tiempo en mi blog, no me habia dado el espacio para pasar por aqui y dejame decirte que me encanto tu rinconcito web...el articulo esta notable!
un beso!
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